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Nueva esperanza y un nuevo hogar después del desastre

El jueves, mayo 21stUn tornado F1 tocó tierra en el condado de Columbus. En ese momento, Elmer Hernández, de 12 años, estaba solo en la casa destruida. Se escondió en una de las pocas habitaciones que quedaron intactas y salió ileso. Al recordar ese día, Elmer declaró: «Cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo, pensé que Dios era el único que podía protegerme, así que le recé y me salvé».

Los abuelos y la familia de Elmer lograron recuperar algunas de sus pertenencias y continuaron viviendo en la casa destruida, que cubrieron con lonas. Fue entonces cuando la comunidad local intervino. Primero, una familia local les prestó a la familia de Elmer una casa rodante, en la que vivieron hasta que se encontró una solución más permanente. El reverendo Sam Loy, de la Iglesia Metodista Unida de Lake Waccamaw, lideró la iniciativa para encontrar un hogar más permanente para la familia.

Caridades Católicas, junto con otros grupos religiosos locales, contribuyeron de diversas maneras. Consuelo Kwee, Directora de Servicios para Desastres de Caridades Católicas, recuerda: «Representantes de la Iglesia Metodista Unida nos informaron que esta familia había perdido su hogar. Habíamos colaborado con la Iglesia Metodista Unida en desastres anteriormente y también queríamos ayudar a esta familia». Durante los meses siguientes, se recaudaron más de $30,000 para comprar e instalar una nueva casa móvil.

Emilie Hart, directora regional costera de Caridades Católicas, expresó su entusiasmo al ver la nueva casa móvil: "Tomó un tiempo que todas las piezas encajaran para esta familia. Estoy feliz de que Caridades Católicas haya podido ayudar a la familia Elmer a mudarse de nuevo a un hogar seguro".

El domingo 22 de noviembrendAproximadamente cincuenta vecinos y representantes de la comunidad asistieron a la bendición de la casa de la familia López. El evento comenzó con una bienvenida y una introducción a cargo del Reverendo Loy. Tras una oración de apertura, Patricia Gutiérrez, gestora de casos familiares de Caridades Católicas, participó en el proyecto y encendió una vela. La vela representaba la presencia del Espíritu Santo con la familia y todos los que ayudaron a reconstruir. Al encender la vela, la Sra. Gutiérrez explicó: «La luz de esta vela simboliza la esperanza tras tiempos difíciles».

Esta ocasión trascendental culminó con la firma del título de propiedad de su nueva casa por parte de los abuelos de Elmer. El evento concluyó con el agradecimiento de toda la familia a sus vecinos y a la comunidad por el apoyo emocional, físico y económico recibido. La Sra. Hart declaró: «El día de hoy demostró que lo imposible se puede lograr cuando una comunidad se une sin otro objetivo que ayudar al prójimo. Fue una verdadera muestra de colaboración y amor al prójimo».

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