Crecer con un círculo de padres
Cuando Cecilia “CeCe” Cruz completó su primer año en la Universidad de East Carolina, alcanzó un hito que nadie en su familia había logrado antes. Su camino hacia la universidad estuvo marcado por el esfuerzo, la determinación y el constante apoyo de su madre, Amalia Velásquez. También contó con el respaldo de una comunidad que había acompañado a su familia mucho antes de que la universidad se convirtiera en una opción.
Esa comunidad es Circle of Parents, un programa dirigido por padres de Catholic Charities en la región de Tar River. Surgida de un grupo de mujeres hispanas de larga trayectoria, Circle of Parents reúne a familias para compartir experiencias, aprender unas de otras y acceder a recursos que les ayuden a afrontar los retos de la crianza. Las conversaciones pueden abarcar temas como la crianza, la planificación financiera, la salud mental o la educación, pero el denominador común es el apoyo mutuo entre los padres en cada etapa de la vida familiar.
Para Amalia, el programa se convirtió en mucho más que una reunión mensual. Se convirtió en un lugar donde se formaron amistades duraderas y donde los desafíos desconocidos se volvieron más fáciles de afrontar porque alguien más ya había recorrido un camino similar. “Cuando sabemos
Cuando se anuncia una reunión, todos se emocionan —dijo—. Nos reuniremos con todos, lo pasaremos bien y veremos a gente conocida. Esas relaciones le brindaron no solo una comunidad e información, sino también la confianza para hacer preguntas y buscar oportunidades para sus hijos.
CeCe creció junto a esa comunidad. Mientras los adultos se reunían, ella pasaba sus primeros años jugando con los niños más pequeños. Al crecer, se ofreció como voluntaria en eventos, ayudó a cuidar a esos mismos niños y poco a poco se integró en las conversaciones. Mirando hacia atrás, ve esas experiencias de otra manera. Le ayudaron a despertar su interés por la psicología y el trabajo con niños y familias, mostrándole lo que significa cuando una comunidad se apoya mutuamente.
Esa base se volvió especialmente importante cuando la universidad entró en escena. En una reunión del Círculo de Padres, un representante de la Universidad de East Carolina respondió preguntas sobre el proceso de admisión. La presentación impactó a CeCe porque hizo que la universidad pareciera alcanzable y le ofreció los consejos prácticos que necesitaba.
“Había una estudiante de la ECU que me explicó las becas, la solicitud FAFSA y la transición de la escuela secundaria a la universidad”, recordó. “Me ayudó a solicitar la admisión a la ECU y a obtener ciertas becas”.
Para los padres con poca experiencia universitaria, el proceso de admisión puede resultar abrumador. Contar con alguien que responda a sus preguntas y les explique cada paso puede marcar la diferencia. Para Amalia, esa orientación transformó un proceso desconocido en uno que pudo afrontar con confianza junto a su hija.
Para Kimberly Gaskins, directora del programa en la oficina de Tar River, esos momentos capturan la esencia de Circle of Parents. “Han creado una red de apoyo”, comentó. “Todos tienen hijos de diferentes edades y experiencias, así que tienen la oportunidad de compartir entre sí”. Las familias no solo reciben información; aprenden unas de otras de maneras que perduran mucho después de que termina cada reunión.
Hoy, la historia de CeCe es un ejemplo de lo que puede surgir de esas relaciones. Circle of Parents ayudó a crear un entorno donde su familia pudo hacer preguntas, descubrir nuevas posibilidades y avanzar juntos. Reflexionando sobre las familias que ha acompañado a lo largo de los años, Liz McDowell, directora regional de Caridades Católicas para la región de Tar River, lo resumió así: “Ver a nuestras familias tener tanto éxito… ha superado con creces nuestras expectativas”.